6 de marzo de 2012

Primera memoria, de Ana María Matute

Primera memoria es la primera entrega de una trilogía de Ana María Matute que, bajo el título de Los mercaderes, engloba también Los soldados lloran de noche y La trampa. La novela, ganadora del Premio Nadal, fue publicada en 1959. Escrita en primera persona, Primera memoria nos cuenta la historia de dos primos reunidos en la casa de la abuela durante la Guerra Civil. Pertenecientes a familias de distintos bandos, los niños son enviados a la casa en la que vive la abuela en Las Baleares. Matia tiene en ese momento 14 años; Borja, su primo, es algo mayor, aunque más bajito. En Borja busca Matia protección y él aspira junto a ella a obtener reconocimiento, pero hay otro joven en el pueblo que le hace sombra. La primera persona es esencial para comprender ese paso crucial de la niñez a la edad adulta, la tan manida pérdida de la inocencia, que en la novela se tiñe de los tintes oscuros y opresivos de un entorno hostil. Porque estamos en una isla aislada, en un pueblo en el que las enemistades se han enquistado hasta ser parte del mismo, un lugar suspendido en el tiempo. Sin colegio, sin trabajo, sin rutina, lejos de sus padres y de sus habituales compañeros, Matia y Borja se enfrentan a sus propios monstruos.
Una novela desesperanzada, cruel, que se desarrolla en el entorno seco y abrasador de la isla, en un lugar en el que el entretenimiento de los niños consiste en buscar pelea, dejando que sea el pueblo, con sus rencillas y sus prejuicios, quien decida quiénes son amigos y quiénes enemigos acérrimos. Una novela en la que, sin que esté presente la guerra, el lector adivina las razones profundas del conflicto. Y es que más allá de los discursos políticos y de las razones de Estado, yacen humillaciones, odios y perversiones en las que no hay buenos ni malos, en las que todos son culpables.
Maite Fernández

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