17 de enero de 2016

Monográfico Carmen Martín Gaite


Tertulectos arranca este 2016 con un monográfico. Votamos, casi de forma unánime esta vez, leer a una de nuestras mejores escritoras, una de las más polifacéticas que hemos tenido, Carmen Martín Gaite.

Considerada una de las grandes escritoras del siglo XX, Carmen no fue una escritora afecta a un solo género, sino que manejó con igual soltura la prosa y la poesía, cultivando la novela, el ensayo o el teatro, sin olvidar su gran labor como crítica literaria o traductora (Virginia Woolf, Natalia Ginzburg, Eça de Queiroz, Flaubert o Primo Levi, entre otros muchos).
Debido a esta amplitud de géneros que aborda a lo largo de su carrera literaria, sería  difícil hacer un análisis de su obra completa a partir de la lectura de solo dos de sus libros (no es tampoco ese nuestro objetivo, sino el disfrutar con la lectura y compartir las reflexiones a partir de ellas) pero si tuviéramos que dar unos rasgos rápidos sobre su obra narrativa, podríamos hablar de su gran maestría como contadora de historias, en donde están en permanente conexión el concepto de “realidad” y el de “ficción” que en su obra no representan mundos enfrentados (a pesar de parecer antagónicos), sino que continuamente se intercalan y se confunden. En sus personajes de ficción, a veces lo soñado, lo imaginado, lo recordado o lo leído es más real que lo que les ocurre en su vida cotidiana.
Carmen Martín Gaite, voraz lectora, incorpora a su obra esas lecturas que enriquecen y alimentan su mundo interior, llegando a considerar a muchos de sus escritores leídos como sus “amigos”, una relación amistosa que ella consideraba tan “real” como las que mantenía en su vida y es así como incorpora a su producción aspectos de obras de otros autores.
Como ensayista demuestra la misma capacidad narradora ya que para ella, incluso los hechos históricos, pueden contarse como una novela. Sus ensayos desprenden todos un aire conversacional con los personajes (incluso con la época), sea el conde de Guadalhorce o Macanaz, sus “muertos”, con los que más bien mantiene un diálogo, al igual que con sus “amigos” escritores que no conoce.
Manteniendo nuestro formato habitual (lectura de una novela y un ensayo) leemos El cuarto de atrás, una de las obras donde la autora nos deja en un estado de vacilación entre lo real y lo onírico, lo verdadero y lo inventado, en un perspicaz juego donde nos demuestra su destreza creativa, donde aparecen referencias a otros textos (Todorov, Lewis Carroll, Bataille, Poe, Stevenson, Kafka…) y otros géneros, llamados “femeninos” (por estar destinados a mujeres, claro), como es la novela rosa o el cuento de hadas. Y asomándose de vez en cuando, nos muestra retazos de su infancia, los recuerdos en aquel cuarto de atrás, pintándonos un cuadro genial de la época.
Como ensayo, Usos amorosos de la postguerra española, obra a la que hace referencia varias veces en la novela, en donde de una forma amena pero documentada, nos describe la España que a ella le tocó vivir, reflejando no solo los usos amorosos, sino la vida cotidiana de un país sumido en el oscurantismo de los años del franquismo. En sus ensayos podemos apreciar la versatilidad con la que utiliza el lenguaje, capaz de expresarse con el más culto para pasar a uno más coloquial y divertido.
Al hilo de estas lecturas es seguro que nos surgen a todos muchas dudas y preguntas sobre ella, sobre la forma en que su propia biografía aparece encubierta en su narrativa, sobre si la intertextualidad de la que muchas veces se habla, es tan patente en su obra; cuáles fueron esos autores que influyeron en ella; cómo concibe Carmen a sus personajes femeninos; su reelaboración de cuentos y tradiciones; sobre su comunión o no con la filosofía existencialista, dada la actitud reflexiva e introspectiva de los personajes, el anhelo de un proyecto vital... quizá demasiadas preguntas para una tarde que queda escasa para un personaje tan variopinto, complejo y fascinante como fue Carmiña.
Para debatir sobre estas, y otra muchas preguntas que se plantearán, e iluminar muchos aspectos que desconocemos de su prolífica obra, tendremos la suerte de contar con José Teruel, uno de los estudiosos que mejor conoce su obra.
Profesor titular de Literatura española en la Universidad Autónoma de Madrid y acreditado para el Cuerpo de Catedráticos, José Teruel ha sido también profesor de Poesía española contemporánea en el Instituto Internacional y Visiting Professor en Duke University y La Escuela Española de Middlebury College. A su labor docente se une la investigadora que actualmente se centra en el Proyecto I+D: “Epistolarios, memorias, diarios y otros géneros autobiográficos de la cultura española del Medio Siglo”.
Entre sus muchas publicaciones podríamos destacar, La joven poesía española del medio siglo (1992), Otro marco teórico para el medio siglo: la poesía de Miguel Fernández (2000), Los años norteamericanos de Luis Cernuda (Premio de Investigación Internacional «Gerardo Diego» de Investigación Literaria, 2013), las ediciones de Tirando del hilo (artículos 1949-2000) de Carmen Martín Gaite (2008), la Correspondencia entre esta autora y Juan Benet (2011), y las conclusiones del congreso Un lugar llamado Carmen Martín Gaite (2015). Ha publicado diversos artículos y capítulos de libros sobre la colección Adonáis y la Escuela de Barcelona, Claudio Rodríguez, Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente, Ángel Vázquez y Martín Gaite, de quien también dirige la edición en siete volúmenes de sus Obras completas, por lo que podemos decir que contaremos con uno de los investigadores más notables de la obra de Martín Gaite.
Pero todo ese saber y buen hacer, es solo una capa que recubre a un ser de una honestidad y modestia intelectual propias solo de las personas verdaderamente inteligentes porque Pepe, como todos le llamamos amigablemente, no solo es amante del rigor en el estudio y del trabajo bien hecho, es alguien de una gran calidad humana, leal a muchos nobles valores, siempre presto a implicarse en cualquier actividad, como venir a nuestra tertulia y regalarnos generosamente su tiempo y su saber, y es por ello que, desde aquí, ya le damos las gracias todos los tertulectos.
Los lectores siempre fuimos para Carmen algo muy importante, siempre nos tuvo muy en cuenta. Estoy segura que su espíritu libre, fantástico y juguetón, rondará en nuestra tertulia y esperamos que, de alguna forma, sienta nuestra admiración y reciba este pequeño homenaje a la gran escritora y valiente mujer que fue.

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