29 de junio de 2013

La condición humana, de André Malraux

 André Malraux encarnó ese ideal renacentista de vida que solo, a lo largo de la historia, se ha concedido a unos pocos: el de hombre de acción y de letras. Presente en los escenarios bélicos de Asia y Europa –incluida nuestra guerra civil- en la época de enorme efervescencia que fue la primera mitad del siglo XX, en esta novela nos sitúa en el Sanghai de 1927 con el fin de hacernos presenciar un episodio del levantamiento comunista contra el poder vigente en la China de entonces.

El peso de la acción lo asumen los comunistas disidentes de Rusia y, por tanto, opuestos a las órdenes del Kuomintang. Esa fragmentación de la izquierda recuerda la que se produjo en nuestra guerra civil. Los mandos rebeldes presentan una ideología pura, no contaminada por intereses espurios ni sometida a las órdenes de Rusia. Luchan por un mundo más justo, por devolver la dignidad al débil, por obtener para todos unas condiciones de vida que excluyan la miseria. Una idealización algo maniquea que, sin embargo, se percibe como realista gracias a la habilidad del autor para eliminar el efecto moraleja aportándole un aspecto verosímil. A sus órdenes encontramos a una multitud desesperada que se lanza a la lucha sin nada que perder pues ni la vida vale gran cosa en  condiciones como las que se describen.

Es patente la violencia con que el gobierno militar reprime la rebelión, también el miedo, presente en cada gesto, que no representa obstáculo para que cada uno lleve a cabo sus propósitos. Por encima de todo, observamos, un escalofriante heroísmo, indispensable en situaciones como las que se describen.

Construida en forma de cuadros independientes encabezados por fechas y horas, narrada con concisión, Malraux crea una panorámica que enfoca personas, paisaje -incluso el urbano, bélico o doméstico-, meteorología, acciones y diálogos. La impresión es cinematográfica, aunque enriquecida por reflexiones sentimentales e ideológicas que, junto a los diálogos, dotan de sentido al conjunto. Las descripciones son de un impresionante realismo, esos paisajes desolados, grises, saturados de miseria y destrucción.
El sabio manejo de las situaciones dramáticas provoca la empatía del lector. En el clima de lucha que tan admirablemente retrata, destacan un puñado de personajes fervorosos, ya sea en la defensa de los ideales, la salvaguarda de intereses empresariales o la consolidación de la autoridad política. Como Ferral, opuesto a los ideales del grueso de personajes pero también en primera línea del relato, con sus propios problemas sentimentales y empresariales, o el ruso Katow, bajo cuyas órdenes se produce la contienda y que protagoniza uno de los momentos más dramáticamente altruistas, o los héroes indiscutibles Kyo y Chen. El padre de aquel, Girsors, lo percibe así: “Bajo sus palabras, se deslizaba una contracorriente confusa y oculta de figuras: Chen y el crimen; Clappique y su locura; Katow y la revolución; May y el amor; él mismo y el opio... Sólo Kyo, para él, se resistía a aquellos dominios.” Finalmente, a su vida desengañada y a la adicción al opio se añade la muerte del hijo y eso acaba de derrumbarle. No le quedan fuerzas ni para trasladarse a Moscú y asumir el futuro dispuesto para él por May, la viuda. La última conversación de ambos tiene lugar en territorio japonés, -lejanos ya los hechos que se narran, en la que se repasa la situación desapasionadamente y se nos permite atisbar al actual desencanto de ambos que, no obstante, constituye un alivio-, y configura el epílogo perfecto.

La novela supone una honda reflexión sobre el destino del hombre, el sentido de la vida, los sueños, el amor, el despotismo y la lucha de clases, la insurrección o el sentido político de la violencia. Todo ello inserto en el relato o extraído de la mente de los personajes en una excelente aplicación de la omnisciencia narrativa.
Fue publicada en 1933 obteniendo el prestigioso premio Goncourt. La primera edición española se realizó en Argentina en 1936 y la traducción corrió a cargo de César A. Comet. He ojeado ediciones diferentes pero todas mantienen aquella versión, y no entiendo por qué. A mí me ha parecido sencillamente nefasta.

16 de junio de 2013

Tema: la música

El próximo tema del que vamos a hablar es un tema para todos, porque ¿hay alguien a quien no le guste la música? Los libros elegidos son Alta fidelidad, de Nick Hornby, y La seducción de la música, de Christoph Drösser, pero además de ver qué nos cuentan esos autores, podremos aprovechar a pensar qué significa la música para nosotros, qué función tiene en nuestras vidas, de qué modo influye en nuestras emociones, cuál es nuestra experiencia con la música, qué sabemos de ella, qué carencias o puntos fuertes tiene nuestra formación musical. 

La mayoría de nosotros no pensamos en ello, la música está ahí, como el aire, como el agua, pero la música no la produce la naturaleza, ¿o sí? La música está siempre presente, y lo está tanto hoy en nuestra vida postmoderna como lo estuvo en nuestros orígenes, y tanta influencia tiene en nuestro mundo occidental como la puede tener en cualquier otra cultura. 

Además, la música no solo apela a nuestras emociones, sino también a nuestro sentido de la belleza, pero ¿es bella toda la música? y, si no es así, ¿qué es lo que la hace bella?

14 de junio de 2013

Verano, de Coetzee

Lo inmediato al hablar de Verano es decir que se trata de una autobiografía de Coetzee  en los años previos a su triunfo como escritor  y que para ello utiliza una estructura ingeniosa en la que habla de sí mismo a través de un grupo de voces.

Un hombre quiere escribir una biografía sobre Coetzee ya muerto y,  para ello, recopila fragmentos de una novela autobiográfica inacabada del autor  y realiza entrevistas a cinco personajes que fueron importantes en ese momento de su vida. La novela inconclusa trata de la relación  con su padre, y los personajes entrevistados son un hombre con el que Coetzee mantuvo una relación afectuosa aunque no profunda y cuatro mujeres (una amante, una prima, un amor platónico, una amiga íntima). Es decir, para empezar, no es una novela anecdótica o costumbrista, habla, nada menos, que de la relación con su padre y  con las mujeres. Pero uno se pasa la novela preguntándose si todo eso sucedió de verdad y, en el caso de que esos personajes existieran, si  lo que Coetzee piensa que sintieron hacia él refleja la realidad o son sus propias obsesiones.  Porque ¿qué somos? ¿lo que creemos que somos? ¿lo que piensan los demás de nosotros? Pero lo que percibimos de alguien siempre tiene el filtro de nuestra propia mirada. Por un lado, está el auto concepto de nosotros mismos, esa idea preconcebida sobre lo que los demás pensarán de mí  que es previa a lo que el otro nos transmite. Y luego está nuestro propio diccionario emocional.  Cualquier sensación recibida,  la traducimos  porque no somos capaces de sentir como alguien diferente de quien somos. Sobre esta ambigüedad, Coetzee construye su novela y juega magistralmente con los lectores porque tenemos esa incertidumbre sobre quién es él  que, inevitablemente, él también tiene sobre sí mismo. Da igual que los hechos o los personajes sean reales, pero no da igual que el protagonista de Verano se llame Coetzee porque eso es lo que genera la duda. Y la construcción de esta duda es lo que hace magistral la novela.
Los personajes que hablan sobre Coetzee no son aleatorios. Se trata de personas que tuvieron importancia en su vida, no necesariamente al revés, y  elegirlos  es otra manera más de definirse.  La novela es valiente.  Coetzee  se desnuda y se autocritica. Las mujeres piensan  que es  un hombre sin atractivo, incapaz para el juego de provocación sexual,  pésimo amante,  autista sexual. Pero esto, si se piensa, contrasta con los hechos: una jovencita bellísima se enamora de él, una mujer casada le elije como amante, su prima evoca con melancolía sus juegos amorosos infantiles pasados los años, una exitosa profesora de universidad  tiene un idilio con él  ¿realmente es un hombre tan poco interesante? Lo mismo ocurre con la relación con su padre. Coetzee  se culpabiliza de la escasa comunicación entre ellos, pero, a la vez, elige quedarse  junto a él, cuidarle  en un ambiente asfixiante.
La estructura de la novela es, además de ingeniosa y original, muy inteligente. Elegir a personajes para hablar de uno mismo en una autobiografía tiene la ventaja de que no hay que contar lo que se siente hacia ellos. Esto evita  la autocensura, tan palpable en muchas autobiografías que, a veces,  son lo menos autobiográfico que ha escrito un autor. Por otro lado, el formato de entrevista,  permite divagar e introducir reflexiones sin renunciar a la naturalidad, una de las grandes virtudes de la prosa de Coetzee. La novela habla de política, de África, de los Afrikaans, pero también de debates íntimos.  Coetzee se describe como un hombre mediocre y en una de las entrevistas  cuestiona sus posibilidades como artista. Uno de los personajes  pregunta si alguien con esa medianía puede ser un gran escritor, si un gran escritor no debe ser un gran hombre. Su postura es clara: no hace falta tener una vida especial, hace falta una mirada propia. Y es esa mirada la que está presente en toda la novela. 

4 de junio de 2013

Felicidades "Tertulectos"

Como ya habéis podido comprobar, “Tertulectos” ha conseguido el LIEBSTER BLOG AWARD, un premio simbólico pero de gran valor emocional para nuestro  grupo, porque es el resultado de la evaluación de otros blogueros que han reconocido en el contenido de “Tertulectos” la sensibilidad, el esfuerzo, la calidad, la pasión y el compromiso que este colectivo pone en la tarea y que lleva a que sus lecturas vayan más allá de la autosatisfacción personal, el aprendizaje o el ocio, para convertirla en una plataforma para el análisis, la conversación y la divulgación de textos relevantes que tal vez ayuden a comprender y mejorar el mundo en que vivimos. Y si alguien no lo percibiera así, que quede constancia de que esa es la AMBICIÓN latente del blog y de sus “Tertulectos”.

Aunque soy el “tertulecto” menos bloguero, voy a intentar abrir una ventana para explicar brevemente como nació este espacio a partir de un Club de Lectura innominado y heterogéneo que se reúnía periódicamente para comentar y debatir sobre libros, arte, literatura, cine, teatro, arquitectura… hablar de lo divino… y, sobre todo, de lo humano. Ahora hace 25 meses que surgió la idea y aquí estamos.

Inicios

Recuerdo aquella conversación, en la antigua “sede social” del Club de Lectura, en la Plaza de Ramales. Era primavera, como ahora, y tal vez influidos por la “fervorina revolucionaria” latente, nos regocijábamos de estar dando en el clavo de la actualidad con la elección de los temas que tratábamos, los libros que leíamos y los análisis que se propiciaban. Incluso nos anticipábamos al debate social. Íbamos meses por delante; estábamos en la punta de la noticia y el blog acababa de nacer. Había que darle sentido y marcarle objetivos.

En voz alta escuche y en voz baja asentí/mos que lo que hacíamos era otra forma de RESISTENCIA, que con nuestra labor en el blog y con la puesta en común de los diferentes puntos de vista en nuestras charlas, ayudábamos a construir una sociedad más sincera, más justa y tal vez más culta. Nos entusiasmamos con esta verbalización porque iba directamente al núcleo de nuestras inquietudes que no siempre desembocan en capacidades para construir ese objetivo.

Principios

Hoy, debemos perseverar en nuestra idea para ofrecer respuestas alineadas con nuestra esencia, con nuestra razón de ser, no para cosechar reconocimiento o premios, simplemente porque es solidaria, original y motivadora. ¿La recordamos?

“Dos libros; una novela y un ensayo” (para leer y aprender), con un tema en común relacionado siempre con la actualidad o incluso, si es posible anticipándola, y con un objetivo: INFLUIR para favorecer un mundo mejor”.

Dos palabras claves: RESISTENCIA e INFLUENCIA. ¿Vanidad o altruismo? Creo que ninguna de las dos cosas: RESPONSABILIDAD”.

Fines

Por eso, insisto, no perseguimos premios ni reconocimiento, buscamos TRASCENDER estos muros virtuales a través de los comentarios de nuestras lecturas, con ópticas diferentes pero con un objetivo similar, para trasladar a la sociedad la realidad que percibimos, las inquietudes que nos asaltan y la reflexión necesaria para obtener respuestas a los enormes “por qué” que el contexto convulso y necesariamente cambiante que nos rodea exigen a las personas que se sienten socialmente responsables y solidarias.

Ofrecer soluciones está al alcance de muy pocos, pero abrir debates y trasladar conocimientos es una capacidad que todos tenemos. Desde esta premisa, creemos que es posible abrir la imaginación y la conciencia cívica desarrollando “redes neuronales” que asalten y atrapen ideas latentes que permitan, más pronto que tarde, formas de vida más justas y equitativas.

No pedimos alabanzas, ni reconocimiento, pedimos CONCIENCIA SOCIAL y apoyo para que el conocimiento que contienen los libros que comentamos, llegue al mayor número de contactos posibles. En “Tertulectos”, básicamente encontraréis información y pautas de lecturas, pero el debate está y debe estar fuera; en la calle, donde se producen los hechos que nos oprimen, nos anulan y nos desigualan. Esta es nuestra RESPONSABILIDAD; a partir de aquí lo que debe prevalecer son las ideas.


¡Tertulectos, feliz cumpleaño_s!

29 de mayo de 2013

LIEBSTER BLOG AWARD

El Liebster Blog Award, es un premio de carácter simbólico que se va transmitiendo entre bloggers para reconocer el trabajo y la calidad de blogs con menos de doscientos seguidores y dar a conocer blogs que estén comenzando. La concesión, aceptación, de este premio tiene una serie de sencillas normas o compromisos, a cumplir en el próximo mes:

  1. Nombrar y agradecer el premio a la persona/blog que te lo concedió.
  2. Responder a las 11 preguntas que te formule.
  3. Conceder el premio a 11 blogs que te gusten y que estén empezando.
  4. Formular 11 preguntas para que respondan los bloggers a los que premias.
  5. Visitar los blogs que han sido premiados junto con el tuyo.
  6. Informar a los bloggers de su premio.

Empezando por el principio, queremos agradecer a Juan Manuel Sánchez Moreno, autor del blog LETRAS SIN PAPELES (CORTOLETRAJES), http://juanmanuelsanchezmoreno.blogspot.com.es/ , por habernos seleccionado para este premio.


Respondemos a las preguntas de Juanma:


1- ¿VALE LA PENA PASAR TANTAS HORAS IDEANDO CÓMO ACTUALIZAR EL BLOG?
En nuestro caso, al tratarse de un blog grupal o coral, más que la cantidad de horas que se invierten es el compromiso de cada bloguero el que debe mantenerse y valorarse. Las horas disfrutadas siempre son pocas.
2- ¿POR QUÉ DECIDISTE CONVERTIRTE EN BLOGGER?
Somos un club de lectura que se reúne una vez al mes para comentar una novela y un ensayo que hemos elegido por su temática común. Cada mes elegimos un tema y los libros que lo reflejen o un libro y sus posibles compañeros de juego. El blog surgió como propuesta para plasmar las opiniones surgidas en reunión mensual , para no perder muchas de las cosas que se debatían en las reuniones. Los integrantes del blog podemos participar regular o circunstancialmente. Cada uno puede considerarse tan bloguero como decida y en función de sus motivaciones y posibilidades reales de dedicación.
3- ¿ECHAS DE MENOS EL PAPEL?
¿Por qué? ¿Se ha acabado otra vez?
4- ¿QUIÉN TE LEE Y TE SIGUE?
El blog te permite ver desde dónde te han visitado, qué intereses llevaron a tu blog pero en el fondo es posible que no sepamos realmente quién nos lee y eso le da un punto singular al asunto: puedes escribir para la intimidad e imaginar la universalidad.
5- ¿HASTA CUÁNTO ES GENEROSIDAD Y HASTA CUÁNTO VANIDAD?
En alguna reunión del grupo surgió esta reflexión que uno de nosotros ha plasmado en esta especie de enunciado, romántico y tal vez ingenuo, pero que de alguna manera nos representa: “Dos libros; una novela y un ensayo, con un tema en común relacionado con la actualidad (a veces incluso anticipándola), y con un objetivo: INFLUIR para favorecer un mundo mejor. Dos palabras claves: RESISTENCIA e INFLUENCIA”. ¿Vanidad o generosidad? Nos gusta pensar que ninguna de las dos cosas: RESPONSABILIDAD.
6- ¿QUÉ PESO TIENEN LOS DEMÁS EN TU BLOG?
Somos un blog de “demases”, hecho con demás. 
7- ¿TE HAN DOLIDO ALGUNOS COMENTARIOS LEÍDOS?
El silencio es más doloroso.
8- ¿HAS HECHO TÚ CRÍTICAS ÁCIDAS?
Hay tantas cosas buenas sobre las que uno no tiene tiempo de escribir que para qué perder el tiempo con las malas 
9- ¿HAS PREFERIDO ADULAR A SABIENDAS DE QUE MENTÍAS?
Jamás.
10- ¿ESPERABAS NOMINACIONES Y APLAUSO?
Eso es como preguntarle a un golfista si empezó a jugar por vocación. Todos los golfistas empiezan a jugar por el mito de que harán relaciones, conexiones y grandes negocios. Puede que después se entusiasmen de verdad con el juego pero al principio… 
11- ¿HAS LLEGADO A LAMENTAR TANTO ESFUERZO?
Por ahora merece la pena.

Y ahora nuestras preguntas:

1- Desde que tienes blog ¿no escribes otra cosa? ¿Ha colmado el blog tu necesidad de expresarte y las razones por las que lo creaste? ¿Cuáles eran?
2- ¿Qué te lleva a elegir el tema de las entradas?
3- ¿Consideras que los muchos blogs que recopilan y reproducen contenidos facilitan el acceso a noticias relevantes a sus usuarios o solo ayudan a propagar ruido? 
4- ¿Qué crees que hace que un blog tenga más lectores y los mantenga?
5- ¿Qué importancia le das a la regularidad?
6- ¿Qué sensación te produce pensar que tu blog podría acabar perdurando como una parte de ti por muchísimo tiempo?
7- ¿Prefieres el anonimato o la exposición pública?
8- ¿Piensas que lo publicado en internet corre más peligro de plagio que lo que aparece en otras publicaciones? ¿Te importa?
9- ¿Consideras necesario filtrar los comentarios, por qué y qué filtros aplicarías?
10- ¿Te planteas el tema de la publicidad en tu blog? ¿Crees que eso
disuade/ayuda a tener más audiencia?
11- ¿Dedicas tiempo a formarte en aspectos técnicos y a mejorarlo gráficamente ?

Y para terminar.... ¡NUESTROS NOMINADOS!



Muchas gracias todos los blogueros por su dedicación y constancia.


20 de mayo de 2013

Testo Yonki, de Beatriz Preciado


Quiero comenzar advirtiendo que Testo Yonki excede los límites del ensayo convencional tanto por  las personalísimas conclusiones que extrae –con total independencia de las que promovería cualquier grupo de opinión interesado en estas materias-, como por su insólita combinación de dos géneros: el ensayo en sí, que ocupa la mayoría del volumen y las pinceladas autobiográficas de explícito contenido erótico.
 
Beatriz Preciado es filósofa de formación y adscrita a la corriente feminista. Se doctoró en Estados Unidos y ha colaborado con Jacques Derrida en París. Estudiosa de la filosofía de género y abanderada de la teoría queer -según la cual, la división por sexos es una construcción artificiosa de la sociedad moderna sin ningún fundamento real-, es considerada uno de sus expertos más reputados a nivel internacional.
Deudora de toda una literatura para iniciados, a veces demasiado abstracta, la obra resulta en un principio, algo abstrusa para el profano, hasta que acaba familiarizándose con los conceptos que presenta. Sin embargo, sus manifestaciones no dejarán a nadie indiferente. Por su carácter polémico, porque los asuntos que expone afectan a todo el tejido social y por la forma de presentarlas. Su principal recurso literario, probablemente connatural en ella, y por eso mismo de lo más convincente, es la hipérbole. Preciado, no solo la utiliza a raudales, ella misma es hiperbólica, o así se lo parece al lector.
En ocasiones, la voluntad de provocar parece incompatible con lo que entendemos por un estudio serio. No obstante, es efectiva: no solo consigue transmitir sus ideas, además las graba en nuestra memoria a base de mantener la tensión y hasta la emoción como solo la poesía o la narrativa pueden hacerlo. Cuestión muy distinta es que comulguemos con todo lo que afirma.
El título alude a la adicción que provoca la administración voluntaria de testosterona con el fin de producir un organismo más vigoroso y estimular la aparición de caracteres sexuales secundarios.
Hormonas sintéticas, píldora anticonceptiva, cirugía estética y/o genital, Prozac, Viagra, prótesis diversas, pornografía. Nos encontramos en una fase de la civilización definida como fármaco-pornográfica, porque la acción de la técnica se produce en el interior de nosotros mismos, condiciona nuestro organismo y lo modifica, así como sus respuestas. Así pues, no solo somos los consumidores de los productos ofrecidos por la multimillonaria industria moderna, lo novedoso consiste en que ahora esta forma parte de nosotros.
En cuanto a la teoría queer y su negación a ultranza de la división por sexos, le encuentro un fundamento real, pero entiendo que sus defensores lo han exagerado como conviene a sus intereses. Entre Marilin Monroe y Gary Cooper (por poner dos ejemplos míticos y por tanto conocidos por todos) existe un continuum en el grado de masculinidad y feminidad pero también una línea divisoria clara entre ambas esferas, línea lo suficientemente ancha como para que cierta cantidad de individuos se encuentren en tierra de nadie. Puede que, efectivamente, en un futuro el relativismo sea mayor que ahora, pero los sexos seguirán existiendo por la sencilla razón de que los produce la naturaleza. También la tecnología ha conseguido estructuras de plantas escalonadas alimentadas por un sistema de irrigación ascendente y no por eso los árboles van a dejar de existir. La autora, mediante sus experimentos con la testosterona, parece haberse convertido en el Michael Jackson del género, ojalá esta flexibilidad sirviese para eliminar los prejuicios hacia las mujeres o, al menos, para atenuarlos. No obstante, tengo la impresión de que, al dar por supuesto que existe un cerebro con rasgos sexuales independientes del cuerpo que lo sustenta, se camina justamente por la senda contraria, la del más peligroso sexismo.
Todo esto conduce a la cuestión de la transexualidad. Preciado está contra el victimismo que ha adoptado el colectivo más visible, también contra la institucionalización del cambio de sexo. Este debería consistir en una decisión personal, sin tutela institucional ni intervención de la psiquiatría, allá cada cual con las consecuencias. Personalmente, me parece la postura más sensata. Cualquiera que conozca medianamente el procedimiento sabe que las respuestas de los test están amañadas de principio a fin, que la información corre como la pólvora entre los aspirantes y si hay que decir que se jugaba con muñecas desde el vientre materno se dice y a otra cosa. Pero es que toda esa batería de preguntas me parece plagada de prejuicios machistas, no creo –insisto- en un cerebro femenino y otro masculino, por tanto es imposible que entre cuerpo y mente existan discrepancias. Que a una niña le gusten las motos no significa que sea un varón en potencia. Aparte de eso, considero que todo el mundo tiene derecho a cambiar de sexo cuando le venga en gana, eso sí, sin financiación pública, porque lo del error de la naturaleza, como yo ya pensaba y se desprende de las afirmaciones de Preciado, no es más que un camelo que nos han obligado a tragar. Tampoco me parece justo para los conciudadanos que se autorice un cambio oficial de nombre, cada uno puede ser lo que quiera pero el resto tenemos derecho a saber con quién nos relacionamos y no quiero que se me oculte la identidad real de nadie. Naturalmente, los que se encuentran aún en proceso de cambio, estudiándose las respuestas y engañando a los psiquiatras para lograr que las autoridades consientan no pensarán lo mismo.

Como anécdota, una curiosa paradoja. Preciado sostiene, por una parte, que la píldora anticonceptiva, con su aporte de estrógenos, incrementa la apariencia de feminidad,  por otra, que el contacto prolongado con el compañero sexual produce un aporte de testosterona a través de la dermis que contribuye a masculinizarla. No sé si estas observaciones están contrastadas por la ciencia, en todo caso, los efectos se neutralizarían, supongo. De cualquier modo, Preciado, en aras del feminismo, aboga por un futuro en el que las mujeres utilicen las técnicas farmacológicas y quirúrgicas para suprimir los rasgos que las identifican. Un precio demasiado alto, incluso si el objetivo es la igualdad y el respeto social: la autora parece haber olvidado que a la inmensa mayoría de las mujeres les agrada parecerlo. Por otra parte, suponer que, por administrarse testosterona en dosis compatibles con la salud, pegarse unos cuantos pelillos en el mentón y moverse con gestos bruscos, los hombres van a tratarnos como a iguales me parece de una ingenuidad conmovedora. Sin embargo, no cabe duda de que la masculina arrogancia de Preciado -unido al rigor de sus planteamientos- le ha acarreado un respeto profesional que, quizá, de otra forma le hubiese costado conseguir. Y esto no hace más que constatar la versatilidad y virulencia con que –amparado por excusas hipócritas- se manifiesta el sexismo de hoy día.
 

2 de abril de 2013

El proyecto Lázaro, de Aleksandar Hemon

"El hogar es allí donde tu ausencia no pasa desapercibida"

Chicago, 1908. Un jovencísimo Lázaro Averbuch, huido de su país natal por ser judío y tras haber visto asesinar a la mayor parte de su familia durante un polgromo, tropieza con los prejuicios de una sociedad que teme al forastero y sobre todo, al pobre. “Jamás te fíes de un hombre hambriento”, lee Lázaro en los ojos del comerciante a quien le compra caramelos. La puerta chirría (“por supuesto”, dice el autor), alguien descorre la cortina de una ventana, las ramas caídas por el peso del hielo golpetean contra el suelo.

Chicago, 2004. Un aspirante a escritor nacido en Bosnia y casado con una norteamericana, decide emprender un viaje a su país de origen a fin de rastrear los pasos de ese Lázaro Averbuch sobre el que quiere escribir una novela.

Esas dos historias paralelas articulan la novela. La primera está narrada en tercera persona y tiempo presente; la segunda en primera persona y tiempo pasado. Dos narradores, o más bien el mismo pero con funciones distintas. Pero Hemon no se conforma con eso, la doble trama se ramifica en un caudal de pequeñas historias y junto a sus dos narradores resuenan múltiples voces. Al relato escrito sobre Lázaro por el narrador-escritor se suma el que escribe el periodista, William P. Miller, y que nos transmite sin reparos los prejuicios de la época, al describirnos a Lázaro por sus “rasgos foráneos” “a todas luces siciliano o judío”. Más aún, el autor salpica las páginas con esa carta que la hermana de Lázaro quiere escribir a su madre y que empieza una y otra vez alumbrando en cada ocasión una visión distinta. No menos rica es la segunda historia, donde a la voz del narrador en primera persona se le suma la de Rora, el fotógrafo que le acompaña, y que con sus anécdotas y chistes, a veces incomprensibles, otras heladores, aporta el contrapunto perfecto. Rora es quizá es el personaje más interesante de la novela, un fabulador nato cuyas aventuras pueden resumirse en la respuesta que da cuando le detienen en la frontera y le preguntan por su identidad: “Soy un jugador”.

Chistes, anécdotas, lenguaje cinematográfico, monólogos, novela negra, todo ello se entreteje, se anuda y se aprieta hasta formar un tapiz tan rico en matices como la verdadera historia que cuenta. Porque nada es fortuito en esta novela de finísimo encaje. “¿Por qué empieza el día judío con la puesta de sol?”, se pregunta el protagonista y esa pregunta acompaña al lector mientras descubre el irracional sufrimiento al que se ven sometidos los oprimidos, por muy distintos que sean los lugares o las épocas en que habitan.

Entretanto, la identidad dividida entre un pueblo al que lo que le importa es la coherencia interna del relato y otro que solo busca la veracidad; la mediocridad moral que le impide acceder a la superioridad ética, pero también volcarse en una existencia licenciosa; o la necesidad de explicar lo inexplicable de una guerra basada en relatos del pasado, más aún cuando el pasado puede ser contado de tantas maneras, cuando al final de todas las historias son siempre los más débiles los que sufren las consecuencias.

Escrita en inglés por Aleksandar Hemon, escritor bosnio afincado en Estados Unidos desde 1992, El proyecto Lázaro fue finalista del National Book Award. Aun siendo complejo, se trata de un libro sumamente ameno, que reúne los tres elementos que hacen que un libro sea una apuesta segura: una sucesión de peripecias interesantes, dilemas morales que cuestionan al lector y un arte innegable para embelesar. La multiplicidad de conflictos y de voces la convierten además en lectura  inolvidable.